Realidad virtual para la ansiedad

Realidad virtual para la ansiedad

Cristina Botella Arbona,  Azucena García-Palacios, Rosa María Baños, Rivera y Soledad Quero Castellano, de la Universidad Jaume I, llevan a cabo una revisión de los estudios realizados sobre la eficacia de la aplicación de la Realidad Virtual en los trastornos psicológicos.

Señalan que una de las mayores ventajas es el poder controlar lo ocurrido en la situación a la que se enfrenta el sujeto, lo cual le generará tranquilidad al sujeto ya que será el profesional el que controle a lo que se tiene que enfrentar y puede observar cómo reacciona su cuerpo para poder enseñarle las estrategias de afrontamiento adecuadas y adaptadas a la persona y a la situación enfrentada.

Los estudios de revisión han comprobado que la realidad virtual es una herramienta muy eficaz en las fobias específicas, en las que se encuentran los mejores resultados. Además han observado que esta herramienta a resultado eficaz en los casos en los que otras técnicas no han funcionado, ya que como se ha comentado anteriormente se da un mayor control y análisis y con ello se puede determinar el por qué la persona no consigue avanzar. Uno de los inconvenientes de estas herramientas es la personas que los utilizan y el tipo de software utilizados, es muy importante que el profesional que lo aplique sea conocedor de los trastornos y que los software hayan sido comprobadas su eficacia.

Información obtenida de: http://www.terapiacognitiva.eu/cpc/dwl/VR/Cuad%20N82%20trabajo%202.pdf

Belen Pozo

Psicóloga Sanitaria

Técnica en Biofeedback y Neurofeedback

Psicología adultos: La comida me relaja

Psicología adultos: La comida me relaja

La comida en muchas ocasiones se convierte en una herramienta o una forma de calmar la ansiedad o el estrés. La persona al ingerir alimentos siente una mejora en sus sensaciones de malestar las cuales parecen desaparecer.

¿Por qué ocurre?

Esto es debido a que son sensaciones físicas similares y su saciación en ambas generan bienestar.

¿Qué puedo hacer para cambiarlo?

  • Lo primero de todo es llevar a cabo una demora de respuesta, es decir ante la necesidad de comer para calmarse o sentirse mejor, esperar 5-10 minutos para hacerlo e ir aumentando este tiempo de demora.
  • Sustitución del estímulo. En lugar de ingerir alimentos tomar líquido no azucarado en su lugar para obtener la misma sensación de saciación.
  • Disminuir el consumo de azúcares. El azúcar es “adictivo” y hace que el organismo pida más cuanto más obtiene.
  • Hacer 5 comidas al día para evitar tener la sensación de hambre compulsiva.
  • Realizar ejercicio físico, de este modo se canalizará la ansiedad y estrés y se generarán las sustancias de la felicidad y relajación.
  • Dormir lo suficiente. La falta de sueño genera un deseo mayor de consumo de azúcares ya que se genera leptina, hormona relacionada con la saciación.
  • Tener a la mente ocupada. Realizar actividades de ocio para evitar que la mente te juegue una mala pasada y sea tu peor enemigo.
  • Consumir proteinas en el desayuno favorecerá  la disminución del deseo de comer entre horas.
  • Controlar las tentaciones, evitar en la medida de lo posible comprar alimentos azucarados y sustituirlo por frutas.
  • No prohibirse, el prohibirse a uno mismo comer cierto tipo de alimento genera una mayor ansiedad.

Belén Pozo

Psicóloga

Cuento: “El árbol de los problemas”

Cuento: “El árbol de las preocupaciones”

Hoy me gustaría compartir un cuento para reflexionar, para darse cuenta de algo, para que en la mente haya un cambio de chip:

 

“Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

Al final de la jornada, se dio cuenta de que el carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

– ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

– Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa. Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes. 

Las preocupaciones en muchas ocasiones observadas con el tiempo pierden poder, se ven desde la distancia y no se sienten con la misma intensidad. Por otro lado el sacar las preocupaciones fuera de uno mismo favorece que estas no torturen tu mente y sea más sencillo buscar la salida de las mismas.

Belén Pozo

Psicóloga

 

No consigo controlarlo

No consigo controlarlo

No consigo controlarlo, es la frase más repetida en las sesiones, todos pretendemos controlar nuestras emociones, sentimientos o incluso a las personas de nuestro entorno. Pretendemos controlar nuestro miedo, nuestra tristeza, nuestra desilusión, a nuestros hijos o a nuestra pareja. No queremos estar tristes, estresados, enfadados o agobiados, buscamos la felicidad a toda costa.

Pero ¿cómo podemos controlarlo?

La única manera de poder controlarlo es aceptándolo, dejándonos sentir, evitando controlarlo o cambiarlo. Al intentar cambiarlo o controlarlo se consigue un proceso contrario a lo que se persigue, el intento de control genera una gran frustración ya que al percibir que no se puede controlar al 100% la emoción o situación que se intentaba controlar o modificar se desborda, por ejemplo si intentamos no estar tristes o no tener miedo haciendo actividades contrarias o intentando no pensar, de manera automática estaremos más tristes o nos daremos cuenta de que no podemos controlarlo. Lo que se debe de hacer es dejarse sentir aceptar la emoción o situación en la que nos encontramos y analizar el por qué de la misma. De este modo se hace consciente la emoción y esta no es negada por lo que se procesa a nivel cerebral y favorece la aceptación y procesamiento de la misma lo cual genera una situación de control y manejo de la misma.

Belen Pozo

Psicóloga

 

Somos lo que nos decimos

Somos lo que nos decimos

“Somos lo que comemos” es una frase del filósofo y antropólogo Ludwig Feuerbach, sacado del escrito “Enseñanza de la alimentación”. Es de todos sabido que la comida determina cómo nos encontramos, no sólo afecta al estado físico sino también al psicológico.

Pero ¿qué alimenta nuestro corazón y nuestros sentimientos y emociones? la comida de nuestro corazón son las palabras que nos dirigimos, el lenguaje interno. Este lenguaje en ocasiones no es consciente por lo que lo primero de todo es detectar cómo es. En ocasiones detectarás como ante un fallo o error te sorprender diciéndote “es que soy tonto, no me va a salir”, este mensaje influye de manera negativa en el sujeto, en su autoestima, motivación intrínseca y autoconcepto. El lenguaje determina el modo en el que es percibido el entorno, es un factor muy importante en el desarrollo de los esquemas de pensamiento.

Por todo ello es muy importante el lenguaje que nos dirigimos y que en él siempre estén presentes las siguientes frases:

  • Puedo hacerlo
  • Seguro que la próxima vez lo consigo
  • Estoy en el camino
  • Sólo me queda un empujón
  • Me he esforzado mucho, a la próxima saldrá
  • Hoy es el día
  • Una nueva oportunidad

Belén Pozo

Psicóloga

Cambios en el ciclo vital

Cambios en el ciclo vital

Todo ser humano se enfrenta a unas situaciones de cambios vitales inevitables. Estos pueden ser:

  • Comienzo de estudios superiores
  • Salida de casa
  • Nacimiento de hijos
  • Nuevo trabajo
  • Nueva vivienda
  • Salida de los hijos de casa
  • Jubilación
  • Otros

En todos estos cambios la persona tiene que enfrentarse a una nueva situación, adaptarse a ella y reformular ciertos patrones de comportamiento y esquemas cognitivos. Todas estas situaciones suponen un cambio psicológico en la persona que conlleva una serie de consecuencias:

  • Preocupaciones
  • Dificultades para dormir
  • Problemas para tomar decisiones
  • Alteraciones de patrones alimenticios
  • Tristeza

Estas consecuencias pueden ser pasajeras y transitorias como una forma de adaptación, pero no siempre ocurre, en ocasiones la personas tiene dificultades de adaptación a la nueva situación por lo que necesita de la ayuda de un profesionales para favorecer un cambio adaptativo.Son situaciones por las que pasa la mayor parte de personas y que gracias a un acompañamiento profesional se solventa de manera menos dañina. El profesional aporta al sujeto de herramientas que podrá utilizar en cambios de ciclo vital venideros. La persona aprende a percibir las cosas de otro modo, a solventar las preocupaciones y a aplicar estrategias para la mejora del bienestar.

Belén Pozo

Psicóloga

Déjate disfrutar para conseguirlo

aqui-y-ahoraDéjate disfrutar para conseguirlo

En la actualidad se vive sin tiempo, sin espacio ni momentos para disfrutar lo conseguido. La mayor parte de los adultos están inmersos en los deberías y en los objetivos a conseguir. Pero cuando esto es conseguido ¿qué ocurre? ¿qué pasa? ¿qué se hace? se busca un nuevo objetivo para lograr, pero ¿se disfruta del logro? ¿se vive esa satisfacción?

Por lo general el mayor error y dificultad actual es la incapacidad para disfrutar. El no saber vivir el momento, exprimir cada segundo y disfrutar de cada paso hacia el logro. Es más importante disfrutar de los pasos hacia la meta que la meta propiamente dicha, ya que esta es efímera.

¿Cómo podemos aprender a disfrutar?

Para aprender a disfrutar hay que hacerlo día a día, vivir y exprimir cada momento, cada milisegundo, y no pensar en el mañana, ya que este siempre vendrá, las nubes siempre aparecerán pero no sabemos cuánto va a durar el sol, tenemos que mirar los rayos, la luz que nos aporta y sentir el calor en nuestro cuerpo y el bienestar del que nos inunda.

Te proponemos que hoy cuando vayas por la calle observes qué pasa a tu alrededor, cuántos árboles hay, de qué color son sus hojas, cómo suena al pisar las hojas, qué sientes al recibir el aire en la cara…

Belén Pozo

Psicóloga

La risa y sus beneficios

La risa y sus beneficios

La risa es uno de los actos más saludables que tenemos los seres humanos. Ésta se produce como respuesta a determinados estímulos externos o internos que vivimos, aportándonos múltiples beneficios a nivel psicológico, físico y social.

El mecanismo encargado de activar el acto de la risa se encuentra situada en la zona pre-frontal de la corteza cerebral, activando el sistema límbico, donde se encuentran las regiones del hipotálamo y la amígdala encargadas de regular las emociones y la memoria.

Según los estudios científicos, se ha demostrado que el cortes cerebral libera impulsos eléctricos un segundo después de comenzar a reírnos, segregando endorfinas y eliminando de nuestros cuerpo las energías negativas que se han ido generando. Esta respuesta produce múltiples cambios a nivel fisiológico en nuestro organismo, los cuales no somos conscientes de que estén ocurriendo.

El acto de reír y sonreír es una respuesta biológica que desarrollamos desde que nacemos, que nos ayuda a interactuar y sociabilizarnos con el ambiente.

En la etapa de la niñez la respuesta de reír es más espontánea, las situaciones que vivimos son percibidas de una manera cómica y lúdica, dejándonos llevar y dejando fluir la imaginación. En cambio a lo largo de la etapa de la adultez, va poco a poco disminuyendo su práctica, ya que influyen la falta de espontaneidad e incluso el valor de disfrutar y ver la parte más divertida de las cosas que ocurren en nuestro alrededor, olvidando los beneficios y el bienestar que nos aporta este acto.

Se ha clasificado a la risa y a el humor como dos de las 24 fortalezas personales necesarias para poder promover, desarrollar y presentar un buen estado de bienestar psicológico.

¿Qué beneficios y ventajas nos aporta reírnos?

* Previene y disminuye el insomnio.

* Fomenta el bienestar y la felicidad.

* Previene el estrés.

* Aumenta la autoestima y la seguridad en uno mismo.

* Fortalece nuestro sistema inmunológico.

* Ayuda a mejorar la calidad de la respiración.

* Expande, estira y relaja los pulmones del cuerpo.

* Nos facilita poder liberar tensión acumulada del día.

* Fortalece los vínculos y las relaciones sociales.

* Reduce la presión arterial, previniendo posibles futuros infartos.

* Produce un efecto placentero y analgésico por la liberación de endorfinas.

* Es uno de los agentes naturales más eficaces para la prevención del envejecimiento, ayudando a tonificar y a prevenir las arrugas tan características de la edad.

* Fomenta la creatividad y la imaginación.

* Ayuda a liberar emociones que tenemos reprimidas.

* Mejora y facilita los procesos de digestión, ya que aumenta el número de contracciones de los músculos abdominales.

Teniendo en cuenta todos los beneficios psicológicos, sociales y físicos que tiene la risa, sería buena idea poder practicarlo más a menudo y ser más consciente de este acto tan cotidiano, divertido y que tanto favorece la salud.

Información obtenida:

-Ripoll, R. M., & Casado, I. Q. (2010). Risa y terapias positivas: moderno enfoque y aplicaciones prácticas en medicina. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 3(1), 27-34.

-http://salud.ccm.net/faq/psicologia-36#3645

Rocio Delgado

Psicóloga

Por qué ahora

loslabajosPor qué ahora

En muchas ocasiones el ser humano se enfrenta a situaciones muy difíciles de sobrellevar como enfermedades, pérdida de un ser querido, pérdida de un trabajo o situaciones estresantes diversas. Ante todo ello nos enfrentamos de diferentes formas en función del sujeto y estilo de afrontamiento, pero una vez pasada la fase de negación, incredibilidad y/o enfado, pasamos a la aceptación de la misma, se tira hacia adelante y se sobrelleva el problema.

Una vez pasado el acontecimiento en muchas ocasiones el sujeto se siente agotado, abatido e incluso enfermo físicamente. La sintomatología que aparece más suele ser:

  • Problemas para conciliar el sueño
  • Inadecuado descanso
  • Cansancio generalizado
  • Dolores musculares
  • Catarros
  • Apatía
  • Desgana

¿Por qué ahora?

En organismo ante un problema o situación estresante activa sus mecanismos de defensa fisiológica, se prepara para poder dar solución a lo sucedido. Lleva a cabo un sobreesfuerzo físico en el que se da una mayor actividad a nivel del sistema nervioso autónomo, si esto se mantiene en el tiempo el organismo se agota, pero si percibe que necesita mantener esta respuesta fisiológica por un tiempo vuelve a hacer un sobreesfuerzo. Una vez finalizada la situación el organismo requiere de una recuperación que es expresada a través de la sintomatología anteriormente descrita.

Belén Pozo

Psicóloga

 

Caracteríticas y beneficios de la actitud optimista

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El Diccionario de la Real Academia Española reconoce el optimismo como  “la predisposición a entender y a analizar la realidad desde su aspecto más positivo”.

 

 

 

Esta actitud y modo de pensar ha conducido a la realización de numerosos estudios e investigaciones, llegando incluso a constituirse por su interés como una rama propia de la psicología denominada Psicología Positiva. Entre los autores que más se han interesado por este fenómeno, sus características y beneficios, se encuentran entre otros Martin Seligman y Daniel Goleman, los cuales a lo largo de su trayectoria y experiencia han ido describiendo diferentes características y beneficios del mismo.

Entre dichas características se pueden citar algunas de ellas como son:

  • Persistencia hacia la consecución de un objetivo a pesar de los posibles obstáculos, esto es, no muestran lo que Goleman denomina “impotencia aprendida”, es decir, darse por vencido antes de llevar a cabo cualquier actuación por el pensamiento de que cualquiera de esas actuaciones no servirán para nada.
  • Consideración de que dichos obstáculos son manejables y superables, y no tanto debidos a cuestiones personales, esto es, poseen lo que Goleman llama “pautas explicativas” referidas a lo circunstancial y acaecido en ese momento no siempre a características definitorias de uno mismo.
  • Actuación guiada por la probabilidad de éxito, más que por el miedo al fracaso.
  • Ante un posible error, presentan una tendencia a pensar que se trata de un contratiempo pasajero, no algo permanente y/o duradero de forma interminable en el tiempo.
  • Percepción de los posibles problemas como retos superables.

Entre los beneficios, los más destacados que se han podido constatar son, entre otros:

  • Personas con actitud optimista se ha comprobado que muestran mejores resultados en los estudios, en el trabajo o en el deporte por ejemplo.
  • Experimentan una mejor salud, tanto física como mental.
  • Son más felices.
  • Tienen una mejor autoestima.
  • Viven más en el momento presente, sin lamentarse demasiado por lo que ocurrió ni intentando controlar el futuro.

No se trata de no asumir ninguna responsabilidad ni de negar malos momentos o situaciones como pueda parecer (en este sentido Seligman plantea “algunos se han formado una imagen que muestra al optimista como el fastidioso permanente, al que se jacta de todo, exagera sus éxitos y culpa a otros de sus fallos, sin asumir jamás responsabilidad de sus errores”), sino más bien de mantener un equilibrio óptimo y adecuado entre la posible influencia de agentes externos a uno mismo y la valoración de la propia responsabilidad, potenciando los propios recursos para dirigirse hacia la consecución de un posible éxito, sin derrumbarse ante los fracasos, sino aprendiendo de ellos y extrayendo aspectos positivos que puedan ayudar en situaciones futuras similares.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga