En el duelo,…¿tengo que llorar?

En el duelo…¿tengo que llorar?

La muerte de un ser querido es un acontecimiento al que todo el mundo tiene que enfrentarse, antes de que ocurra el mismo, suelen surgir miedos y preocupaciones por el momento y dudas sobre si la persona lo va a saber sobrellevar.

Es de todos sabido que tras la muerte de un ser querido se pasa por una serie de fases que ayudan a afrontar dicha pérdida:

  1. Negación de la situación
  2. Rabia o enfado
  3. Altibajos emocionales
  4. Reestructuración de la situación

Estas fases no siempre duran lo mismo, ni todo el mundo pasa por ellas. Depende de cada personalidad que se pasen de una manera u otra.

En varias ocasiones han llegado al centro personas preocupadas porque tras la pérdida de un ser querido creen que no han llorado mucho o no han estado lo triste que ellos creían que deberían estar. En estas ocasiones, pueden ocurrir dos hechos:

  • normalmente como consecuencia de situaciones de enfermedades prolongadas, la persona hace el duelo anteriormente a que suceda la pérdida. Es decir se siente triste, abatido o descorazonado antes de que se muera el ser querido, pero esto no es vivido como un duelo sino como una bajada de fuerzas.
  • pérdidas repentinas. En este caso la persona necesita un mayor tiempo para afrontar la situación, permanece un mayor periodo en la etapa de la negación.

Todas las etapas anteriores son necesarias para un adecuado afrontamiento, el problema surge cuando la persona no avanza o su vida se ve deteriorada en exceso por este hecho.

Belén Pozo

Psicóloga

 

La negación como mecanismo de defensa

La concepción de “mecanismos de defensa” fue propuesta por primera vez por Sigmund Freud en 1925, pero fue ya su hija Anna Freud en 1973 la que llevó a cabo una clasificación más sistemática.

Según la teoría psicoanalítica, se definen los mecanismos de defensa como estrategias psicológicas a menudo inconscientes que se ponen en marcha para hacer frente a una realidad concreta demasiado intensa para el sujeto, permitiendo minimizar sus consecuencias, posibilitando así al individuo continuar con su balance psicológico, preservando la propia intimidad y la auto-imagen. Según dicha teoría son varios los mecanismos de defensa existentes, entre otros se destacan la negación, el desplazamiento, la represión, la racionalización o la sublimación.

En concreto, la negación es uno de los mecanismos de defensa más comunes y habituales empleados por el ser humano para hacer frente a situaciones desfavorables, negativas o generadoras de malestar. En concreto consiste en enfrentarse a los conflictos negando su misma existencia, es decir, el individuo rechaza aquellos aspectos o hechos de la realidad que él mismo conceptualiza como desagradables y que para el resto de personas de su alrededor son manifiestos y explícitos. Ese sujeto llega a vivir incluso la propia vida como si ese suceso, interno o externo y categorizado como no deseado, no existiese. En definitiva, se trata de mantener fuera de la consciencia aquellas cosas que el individuo se sienta incapaz de afrontar.

Watzlawick, Weakland y Fisch (1974) , se refirieron a ella en los siguientes términos: ” Un modo de abordar erróneamente un problema reside en comportarse como si tal problema no existiera, es decir aplicar como solución la negación del problema. De ello se derivan dos consecuencias: a) el reconocimiento del problema es considerado como manifestación de locura o maldad y b) el problema que exige cambio se complica crecientemente por los problemas creados por el erróneo modo de abordarlo.”

Función de la negación

La negación como mecanismo de defensa permite al individuo que la lleva a cabo disminuir y minimizar los efectos que produce una situación de estrés o dolorosa, mediatizándose de este modo la propia reacción ante conflictos emocionales o amenazas externas. De este modo, lo que se intenta es que la propia psique puede continuar con un funcionamiento normal sin verse afectada por esa variable que entra en juego y no perder el equilibrio.

Situaciones comunes en las que puede aparecer la negación

  • Fallecimiento de un ser querido.
  • Diagnóstico de una enfermedad grave.
  • Separación de la pareja sentimental.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga