Haz tu “Diario Sol”

Haz tu “Diario Sol”

Como hemos expuesto en artículos anteriores por todas las personas pasan nubes que generan malestar en el sujeto pero las nubes pasan. Es cierto que las nubes a veces dejan pequeños resquicios que hacen que cuando la persona echa la mirada atrás parece creer verlas de nuevo, por todo ello para evitar que los ojos vuelvan a las nubes os propongo el siguiente ejercicio.

Seguro que muchos de vosotros en vuestra infancia o adolescencia teníais un diario en el que escribíais vuestras vivencias o preocupaciones el cual os ayudaba a desahogaros, pues el ejercicio que os proponemos es similar pero desde otra visión. En este nuevo diario deben de anotarse las vivencias positivas del día, las que nos generen bienestar o alegría, aquellos momentos en los que piensas que quieres que se pare el reloj, momentos de relajación y de disfrute.

El hecho de escribir los aspectos positivos del día favorece un estado de ánimo positivo ya que hacemos que el cerebro centre su focalización en lo positivo por lo que hace que no se dé tanta importancia a las preocupaciones del día a día y se favorezca el positivismo. De este modo, poco a poco, la persona cambia sus esquemas cognitivos que le llevan a interpretar las situaciones del día a día.

Déjate disfrutar para conseguirlo

aqui-y-ahoraDéjate disfrutar para conseguirlo

En la actualidad se vive sin tiempo, sin espacio ni momentos para disfrutar lo conseguido. La mayor parte de los adultos están inmersos en los deberías y en los objetivos a conseguir. Pero cuando esto es conseguido ¿qué ocurre? ¿qué pasa? ¿qué se hace? se busca un nuevo objetivo para lograr, pero ¿se disfruta del logro? ¿se vive esa satisfacción?

Por lo general el mayor error y dificultad actual es la incapacidad para disfrutar. El no saber vivir el momento, exprimir cada segundo y disfrutar de cada paso hacia el logro. Es más importante disfrutar de los pasos hacia la meta que la meta propiamente dicha, ya que esta es efímera.

¿Cómo podemos aprender a disfrutar?

Para aprender a disfrutar hay que hacerlo día a día, vivir y exprimir cada momento, cada milisegundo, y no pensar en el mañana, ya que este siempre vendrá, las nubes siempre aparecerán pero no sabemos cuánto va a durar el sol, tenemos que mirar los rayos, la luz que nos aporta y sentir el calor en nuestro cuerpo y el bienestar del que nos inunda.

Te proponemos que hoy cuando vayas por la calle observes qué pasa a tu alrededor, cuántos árboles hay, de qué color son sus hojas, cómo suena al pisar las hojas, qué sientes al recibir el aire en la cara…

Belén Pozo

Psicóloga

Disfruta el momento

aqui-y-ahoraDisfruta el momento

Hoy queremos compartir con vosotros un cuento de Jorge Bucay, de cuentos para pensar, es uno de mis cuentos preferidos, una filosofía de vida para seguir en el día a día, para llegar más fácil al bienestar :

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…

Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kamir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kamir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros, y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de valla de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquél paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras: “Abdul Tarej, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días“.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquél lugar.

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía: “Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas“.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Aquél hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que le conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por allí y se acercó.

Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No, por ningún familiar -dijo el buscador-. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano sonrió y dijo:

– Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…: “Cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.

A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…? Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso… ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…? ¿Y la boda de los amigos? ¿Y el viaje más deseado? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero TIEMPO VIVIDO”.

Belén Pozo

Psicóloga

 

Mi momento feliz del día

Mi momento feliz del día

Elizabeth Gilbert, saltó a la fama en el año 2006 cuando publicó el libro que lleva por título, “Come, reza, ama”. Es la historia de una mujer que va en busca del equilibrio entre cuerpo y espíritu. Para ello emprende un largo viaje, tras una ruptura matrimonial y un desengaño amoroso a través de Italia, la India e Indonesia.

Autora estadounidense de múltiples libros, relatos, ensayos, memorias y biografías, ha estado practicando a lo largo de más de diez años, un ritual que le ha proporcionado una gran alegría y satisfacción. Lo que propone Gilbert es, buscar un bote o una caja donde poder guardar un papel escrito con los momentos más felices que se han experimentado diariamente. Con esta actividad, la autora invita a descubrir que aún en momentos o etapas más tristes y complicadas de nuestra vida, cada día, hay momentos de alegría. De esta manera, a lo largo de todos estos años, haciendo un examen de conciencia al finalizar cada día, Elizabeth percibe como su caja de la felicidad se va llenando de buenos momentos.

Animémonos, y pongamos en práctica esto de escribir al finalizar el día el instante más agradable de nuestra jornada y busquemos un lugar privilegiado donde poder guardarlos.

Miriam Benavides

Psicóloga

Este es mi momento, este es un rato para mí

La vorágine del día a día, hace que en ocasiones se caiga en la monotonía y que no se disponga de unos minutos de tiempo para dedicar a la pareja, ni tampoco para dedicárnoslo a nosotros. El trabajo, los horarios de los niños, los estudios, las responsabilidades, el día a día en general, resulta a veces tan estresante, que descuidamos a la pareja y nos descuidamos a nosotros.

Para encontrarse bien con uno mismo y poder disfrutar en mayor medida de todo lo que nos rodea, hemos de empezar por cuidarnos. Tenemos que aprender a permitirnos desconectar y buscar una hora o un par de horas a la semana para nuestro cuidado personal.

De la misma manera que a diario o en fin de semana, compartimos con nuestra pareja una mañana, una tarde o una noche más especial, también podemos tener nuestro plan personal para nuestro cuidado físico y mental.

Aquí van, algunas sugerencias de las que podéis tomar nota:

–    Date un baño de burbujas caliente y aplícate un aceite esencial. Los baños calientes antes de irnos a dormir van a favorecer que conciliemos mejor el sueño.

–    ¿Montas en bicicleta? Si no es así, ponte a ello y comprobarás que el montar en bicicleta de manera regular es beneficioso para tu salud. Para tu sistema inmunológico, tu espalda, tu musculatura, tus articulaciones, tu corazón y tu salud mental.

–    Acude al gimnasio. El realizar ejercicio de manera regular tiene muchos beneficios para la salud, lo cual va a ayudarte a sentirte mejor contigo mismo. Beneficios físicos y mentales como el disminuir el riesgo de padecer determinadas enfermedades, el poder dormir mejor, el favorecer el contacto con otras personas, el incrementar nuestra energía y vitalidad, el disminuir el estrés,…

–    ¿Te atreves con una clase de yoga, Pilates o de zumba?

–    También puedes dar un paseo por el parque mientras escuchas esa selección de canciones preferidas.

–    No pongas excusas, busca una buena zapatilla y sal a correr. Corre en el parque, en el gimnasio, en el polideportivo, en la cinta estática que tengas en casa,… Porque correr, disminuye el riesgo de padecer enfermedades, previene el envejecimiento prematuro, fortalece tu musculatura, ayuda a fortalecer tus huesos, favorece la circulación sanguínea y la actividad cerebral además de aumentar la sensación de bienestar general, entre otros beneficios.
–    Disfruta de un masaje y de los beneficios que te aporta. Disfruta de la relajación y del bienestar que te proporciona el recibir un masaje. Alivia tus dolores musculares, favorece el sueño, reduce los niveles de estrés, mejora tu estado de ánimo,… ¡No te lo pienses!

–    Busca un buen libro y dedica tiempo a la lectura para nutrir tu mente. Verás como la actividad lectora, favorece tu capacidad de concentración y disminuye los niveles de estrés además de favorecer la empatía, la creatividad, las relaciones sociales y las dotes comunicativas. Depende de ti el incorporar la lectura a tu vida y convertirla en un buen hábito para lograr estas ventajas.

–    Un desayuno tranquilo y saludable todas las mañanas es otra de las sugerencias que se proponen para que incorpores a tu rutina diaria.

–    Anímate a hacer algún curso de cocina. Vas a disfrutar mucho de esta experiencia.

–    Dedica tiempo a mimarte en la peluquería.

–    Ves al cine o disfruta en casa de tu serie o película preferida.

–    Pasa tiempo con tus amigos. La amistad te aporta bienestar ya que te hace sentir parte de un grupo. Tus amigos te aceptan tal y como eres. Sientes que los amigos te cuidan y te miman, sientes, que los momentos más complicados, junto a ellos, se perciben como menos difíciles. Las amistades, mejoran nuestro estado de ánimo.

–    Vete de compras y hazte un regalito. Seguramente hace mucho tiempo que no te permites un capricho.

–    ¿Te gusta el teatro, la fotografía, la pintura o el dibujo? Apúntate a un taller, cualquiera de estas opciones es buena para incorporarla a tu vida. ¿Por qué?, pues porque mejoran tu autoestima, favorecen las relaciones sociales, tus habilidades comunicativas, tus habilidades psicomotrices, estimulan tu parte más creativa, ayudan a vencer tu timidez y otras barreras que puedan estar presentes, aumentan tu estado de concentración, te permiten reír, disminuyen el estrés y aprendes cosas nuevas. Cualquier taller o actividad que realices, te va a generar satisfacción.

Acerca de estos anuncios
Ya sabes, busca una afición y dedícala tiempo. Cambia ese aspecto de tu vida. Ahora, es el momento. Aprende a cuidarte, a desconectar, a relajarte y mimarte. Aprende a quererte.

Miriam Benavides

Psicóloga

Dolor crónico y mindfulness

CIMG2329
La Real Academia Española de la Lengua
, define el “dolor” como la sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. Otro de los significados que adquiere esta palabra, es la de sentimiento, pena o congoja que se padece en el ánimo.

El dolor crónico se refiere a aquellos trastornos caracterizados por dolor persistente con una duración de al menos seis meses, y persistentes al tratamiento médico convencional.

Según Melzack y Casey (1968), el dolor es una experiencia perceptiva multidimensional. La percepción y la experiencia del dolor, están compuestas por tres dimensiones:

  • La dimensión sensorial-discriminativa. Se encarga de la transmisión de la estimulación nociceptiva, y de detectar características como su intensidad, y su localización tanto espacial como temporal.
  • La dimensión cognitivo-evaluativa. Relacionada con un mayor o menor acercamiento a las situaciones ligadas al dolor. Esta dimensión incluye reacciones emocionales que acompañan al dolor y los comportamientos que se derivan de las mismas.
  • La dimensión afectiva-motivacional. Relacionada con la experiencia más subjetiva: creencias, valores, tipos de pensamientos, factores atencionales, percepción de control, habilidades de afrontamiento, experiencias anteriores,…

La experiencia del dolor conlleva emociones como la ira, la tristeza o el miedo, además de generarse pensamientos negativos, ideas de carácter catastrofista, preocupaciones o incluso sentimientos de culpa, inutilidad o fracaso. Los hábitos de vida también se ven afectados y esto genera a su vez más sufrimiento y malestar.

Una de las técnicas que se está utilizando para abordar el dolor crónico, es lo que se conoce como Mindfulness o Atención Plena. Práctica muy antigua, integrada actualmente, a la Medicina y Psicología de Occidente y que se remonta a las enseñanzas budistas.

La definición que da Jon Kabat-Zinn, referente mundial desde hace más de treinta años, sobre Mindfulness, es: “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.

La Atención Plena, nos ayuda a relacionarnos de forma más directa con nuestro aquí y ahora, con nuestro presente, con aquello que acontece actualmente en nuestra vida, no con el pasado, no con el futuro, sino con el presente que es en lo que realmente podemos intervenir. De esta forma, tomamos conciencia de nuestra realidad y podemos así trabajar de manera más consciente con el dolor.

Es cierto que hay ocasiones en las que resulta muy complicado poder cambiar la realidad pero hay algo que si que está en nuestras manos, que depende de nosotros, es el hecho de aprender a vivir de forma diferente, es decir, de forma más adaptativa la experiencia dolorosa, y la práctica de esta técnica, puede contribuir a ello.

Información obtenida de:

Burch V. (2008). Vivir bien con el dolor y la enfermedad. Editorial Kairós, S.A.

 López Timoneda, F. (1996) Definición y Clasificación del dolor. Charlas Urológicas de la Complutense, 4. 49-55, Servicio de Publicaciones. UCM, Madrid

Muriel Villoria, C. (2008) Dolor crónico: diagnóstico, clínica y tratamiento. S.A. ARAN EDICIONES

Vallejo Pareja, M. & Comeche Moreno Mª. I. (2010). Evaluación y tratamiento psicológico del dolor crónico. Terapia de conducta y Salud

http://www.mindfulnessvicentesimon.com/index

Miriam Benavides

Psicóloga

 

Vacaciones, cómo disfrutarlas plenamente

DIGITAL CAMERALlega el momento del año que quién más quién menos espera, época en la que todos quieren desconectar, disfrutar, descansar… Sin embargo, esto que a priori todo el mundo desea en ocasiones puede no resultar tan fácil. Debido a la rutina del día a día que imponen el trabajo o los horarios entre otros factores, la adaptación al cambio a algo que constituye una situación bastante diferente e incluso contrapuesta puede constituir algo complicado por no saber cómo parar y cambiar de ritmo.

En este sentido, las técnicas del denominado Mindfulness pueden contribuir a lograr un estado que permita disfrutar y vivir el periodo estival y las vacaciones de una forma plena.

Se considera el Mindfulness como un estado de atención o consciencia plena, en el momento presente, a las sensaciones corporales, a las emociones, al ambiente que rodea… que permite un incremento de la propia autoconsciencia y del bienestar general al lograr dejar pensamientos intrusivos o rumiaciones de lado, permitiendo todo esto el vivir el aquí y ahora, no estando pendiente del pasado o el futuro.

Diversos estudios al respecto y una extensa investigación avalan la eficacia de estas técnicas cada vez más presentes en ámbitos psicológicos o médicos, entre otros, para el abordaje de diferentes patologías, favoreciendo a nivel emocional un mayor equilibrio, un incremento de la calma y la serenidad y un estado de ánimo más positivo.

Continuando con el tema que nos ocupa, la aplicación de técnicas y herramientas consideradas de Mindfulness al periodo vacacional para poder disfrutar y aprovechar éste de un modo pleno podrían constituir actividades como las que se citan a continuación:

  • Centrar de forma deliberada la atención en todos y cada uno de los sentidos.
  • Centrarse en la respiración, en cómo entra y sale el aire que se respira, en las sensaciones que se producen cuando esto ocurre…
  • Centrarse en los sonidos que tienen lugar en el ambiente que rodee en ese momento preciso así como en los colores… los olores… las formas… el tacto…
  • Focalizar la atención en las sensaciones corporales producidas cuando se dirige y se centra la mente en todo esto.
  • Dirigir también la atención hacia las emociones que se manifiestan durante estos instantes.
  • Estar presente y dejar pasar cualquier pensamiento que distraiga de este momento presente.

La clave de todas estas técnicas, como se recoge en los diferentes estudios experimentales llevados a cabo hasta le fecha, es la práctica a través de la cual dicho estado se incrementa y es más fácil entrar en él, pudiendo llegar a constituir incluso un modo de vida.

Aida Mañero

Psicóloga