¿Hay emociones malas?

¿Hay emociones malas?

Estamos continuamente en busca de la felicidad, se evita el malestar, el nerviosismo, el enfado, … se buscan fármacos para no sentir dolor, tristeza o angustia,.. pero ¿esto es bueno? ¿tenemos que evitar sentirnos mal? Lo cierto es que todos los sentimientos y emociones antes citadas son necesarias a nivel psicológico, no deben de evitarse, negarse o bloquearse porque sino se expresarán de una manera no adaptativa a través de sintomatología como:

 

 

  • Dolores musculares
  • Problemas de sueño
  • Alteraciones en la alimentación
  • Dolores de cabeza
  • Problemas cardiovasculares

La no canalización de estas emociones generan una tensión constante lo cual afecta al sistema inmunológico lo que facilita que el sujeto se ponga enfermo. Es necesario vivir todas las emociones, expresarlas, canalizarlas y resolverlas. Lo primero de todo es aceptar la emoción y detectar el motivo que la evoca, una vez detectado y vivida la emoción buscar la solución a la situación causante, en el caso de que sea posible y en el caso de que no pueda ser buscar una solución a la emoción vivida, por ejemplo si se siente tristeza es importante buscar actividades agradables a realizar, una vez canalizada la emoción, para transformar la tristeza.

Es muy importante e imprescindible la expresión de todas las emociones ya que la negación o bloqueo de ellas conlleva consecuencias físicas.

Belén Pozo

Psicóloga

Vivir o sobrevivir

DSC_0804Vivir o sobrevivir

Vivir o sobrevivir, es una de las decisiones más importantes que una persona adulta debe de tomar.

Todos los seres humanos en las diferentes etapas de la vida y situaciones se enfrentan a problemas, preocupaciones o tomas de decisiones que le generarán malestar, problemas de sueño, dolores físicos, problemas de alimentación,..

¿Cómo enfrentarse a ello? ¿Qué se puede hacer?

La única manera de poder seguir hacia adelante es vivir y olvidarse de sobrevivir. Sobrevivir supone repasar y buscar lo negativo de la vida para solventarlo o evitarlo, supone intentar pasarlo lo menos negativamente posible, lo que lleva al cerebro a focalizar sus esfuerzos en buscar aquello que nos genera malestar.

Entonces… ¿como es eso de vivir?  

Vivir supone disfrutar de cada segundo vivido, absorber la vida en el día a día, respirar el aire y sentir el aire. Supone dedicar todos los días 10 minutos para parar y sentir, buscar aquello que siempre queda pendiente en la mente para un luego  más tarde, es satisfacer los pequeños momentos de bienestar, tomar un café con aquella amiga o amigo que hace tanto que no ves, acabar la novela que dejaste sin terminar, pasear lentamente por el parque que tanto te gusta y sobre todo y lo más importante… sentir y dejar de pensar. No intentar prevenir sino solucionar en en momento del problema, no planificar la solución sino llevarla a cabo y una vez realizada volver a vivir y o repasar, pensar o recapacitar, porque si sobrevives no sientes, no exprimes la vida y sólo pasas por ella.

Belén Pozo

Psicóloga

 

Desconectar en vacaciones. Aida Mañero Ocarranza

¡Llegan las tan deseadas vacaciones!

 Después de todo el año de trabajo, de estrés y preocupaciones, tienen lugar esos días y momentos en los que nos permitimos disfrutar, pasar tiempo de ocio, quedar más con amigos, disfrutar más de la pareja… en definitiva, desconectar.

 Sin embargo, esto que en primera instancia es tan deseado y apetecible, a menudo no es tarea fácil y cuesta un tremendo esfuerzo poder conseguirlo por estar inmersos en la vorágine del día a día donde frecuentemente es complicado parar.

 A continuación se ofrecen algunos consejos que pueden contribuir a que se disfrute de estos días, sin perder el tiempo en elucubraciones y rumiaciones que impidan aprovechar aquello que se lleva todo el año esperando con tanto deseo:

 –        Aprender a relajarse mediante la propia respiración: Mediante la propia respiración es posible estar más tranquilo, así pues en función de cómo respiremos nos encontraremos de una forma u otra.

Si centramos la atención en la propia respiración, llevando el aire hasta el vientre al inspirar, incluso tratando de imaginar cómo entra y sale el aire, logrando respiraciones más lentas, se logrará un nivel más bajo de activación lo cual permitirá a su vez la relajación.

Además de relajarse, centrando como se indica la atención en las propias inspiraciones y espiraciones se conseguirá desviar el foco atencional hacia otro tema diferente al que produce preocupación.

 –        Tratar de centrarse en el mismo momento en los detalles de esas situaciones que hacen que uno mismo se encuentre bien, tratando de conectar con el entorno, con los sonidos, los colores… y del mismo modo con las propias sensaciones experimentadas.

 –        Aprender a vivir el presente, lo cual permitirá conectar mejor con uno mismo y estar así únicamente pendiente de aquello que pasa en el momento presente de la propia vida.

 –        En el caso que sea inevitable tomar una decisión que en ese momento genera preocupaciones o malestar, tratar de llevarla a cabo lo antes posible y no demorarla, es decir, establecer márgenes cortos de tiempo para decidir, realistas y ajustados, lo cual evitará la rumiación que conlleva la postergación.

 –        Decir “basta” en situaciones dónde no se pueda pensar con claridad. Existe una técnica denominada parada del pensamiento que facilita el reducir la rumiación consistente en esto, es decir, introducir alguna palabra para parar y a continuación meter una distracción.

 –        Aprender a ser asertivo para decir “ahora no, estoy en mis vacaciones” y cuidarse a uno mismo.