Psicólogo adultos: Los valores de la sociedad

Psicólogo adultos: Los valores de la sociedad

El faro que guía la vida de cada uno son los valores y los esquemas cognitivos a través de los cuales nos enfrentamos al día a día y afrontamos las diferentes situaciones.

Por un momento te propongo que pares y escuches a tu alrededor, observes cómo nos comportamos, cómo actuamos con los demás… ¿te has dado cuenta? ¿por quién miramos? ¿hacia quién dirigimos nuestros actos? ¿compartimos? ¿respetamos? o por el contrario ¿reivindicamos?

No se si te habrás dado cuenta pero estamos en una sociedad individualista y reivindicativa, que busca el beneficio propio y le cuesta observar al otro y dar al otro algo antes de que ese otro ofrezca. Los valores del respeto, amor al prójimo o la comprensión no están en auge. Cada vez hay más situaciones de bullying en los centros escolares, de trato inadecuado entre las parejas o de no respeto de las normas y leyes. Porque cada vez se mira menos por el prójimo para mirar por uno mismo, para conseguir la máxima diversión y beneficio y sin querer olvidando al otro. Pero si el otro no se encuentra bien ¿qué ocurre? nunca hay que olvidar que somos seres sociales, nos necesitamos.

Una premisa muy importante “El todo es más que la suma de sus partes”

Belén Pozo

Psicóloga

Tirar hacia adelante

DIGITAL CAMERATirar hacia adelante

Según pasan los años las situaciones problemas a las que se tiene que enfrentar el ser humano va en crecendo.

Pérdidas de seres queridos, cambios de situaciones, alteraciones en situaciones familiares o problemas laborales, van surgiendo en el desarrollo de la vida.

Todo ello altera el estado psicológico del sujeto de diferentes maneras en función de su estilo de personalidad y estrategias de afrontamiento. Socialmente está más extendida la idea de que solventar y afrontar con positivismo las situaciones problemas es la mejor manera y la forma que genera un menor malestar pero ¿esto es cierto? ¿es mejor mirar hacia adelante sin pararse a mirar que ha ocurrido?

Como todas las estrategias de afrontamiento depende de cómo esta sea aplicada. En las ocasiones en las que se mira hacia adelante sin dar oportunidad a las emociones a expresar su malestar generará a medio plazo un malestar marcado, alteraciones fisiológicas y somáticas así como emocionales como irascibilidad o ansiedad.

¿Entonces, qué podemos hacer?

Ante situaciones que generan malestar y requieren una toma de decisión, la mejor manera de afrontar la misma es lo primero dar tiempo a las emociones para su expresión, es decir, si genera tristeza, preocupación o miedo, expresarla a través de sintomatología física y canalización externa como escrita. Esta expresión debe de ser limitada en el tiempo, es decir una vez se exprese el malestar “Tirar hacia adelante” pero no volver hacia atrás, ya que el volver hacia atrás reactivará el malestar y no favorecerá una situación favorecedora de la solución.

Primero expresa tu malestar, da tiempo a tu emoción y a continuación tira hacia adelante, y llegará la solución.

Belén Pozo

Psicóloga

Cómo manejar la culpa

4 años juntos 052La culpa es una emoción incluida dentro de las denominadas emociones secundarias  cuyo origen se puede situar ya en la infancia de los sujetos, la cual es aprendida principalmente en el seno familiar.

Dicha emoción está íntimamente ligada al cumplimiento de las normas, de ahí que su funcionalidad sea la de generar un auto-castigo por el incumplimiento de las mismas en un momento dado, con el fin de que la probabilidad de que ese hecho vuelva a suceder disminuya y desaparezca.

El manejo de la culpa generada puede seguir dos direcciones bien diferentes, incluso opuestas a saber:

  • hacia una dirección adaptativa que conduzca hacia la reparación del posible daño producido, junto con una asunción de responsabilidades y una adaptación al contexto social, o bien,
  • hacia una denominada culpa no adaptativa o insana, la cual se caracteriza principalmente por la propia imposición de un castigo muy costoso junto con una alta duración en el tiempo. Este tipo de culpa no adaptativa, debido al malestar que produce, puede incluso llevar a la evitación de determinadas situaciones lo cual es probable que genere sentimientos de incapacidad y de bajo autoconcepto.

Así pues, cuando aparece el sentimiento culpógeno no es adecuado ni adaptativo que éste sea evitado como se tiende a hacer con la mayoría de las emociones denominadas negativas, debido a su utilidad y a su funcionalidad, más bien es necesario su buen manejo. Para ello, algunas cuestiones de relevancia son:

  • Búsqueda de soluciones y alternativas que permitan la realización de conductas y comportamientos compensatorios y reparadores del daño producido hacia el/los otro/s.
  • Aceptación del error y de la equivocación de forma constructiva, de modo que se permita un aprendizaje de cara a situaciones futuras, y no destructiva que bloquee haciendo que uno se ancle en el pasado y en aquello que ocurrió.
  • Aceptación del propio perdón.
  • Distanciamiento de un lenguaje excesivamente castigador para con uno mismo que genere un malestar interno tal que no permita la actuación y favorezca la evitación.

Aida Mañero

Psicóloga

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL UN PREDICTOR DEL ÉXITO. Belén Pozo Muñoz

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La inteligencia lleva al sujeto a adaptarse al medio y a los cambios que en este se originan. Dentro de esta inteligencia ¿dónde entran en juego las emociones en esta adaptación? ¿cómo afectan las mismas a las situaciones a las … Sigue leyendo