Día mundial del sueño. Aida Mañero Ocarranza

El pasado viernes, día 14 de Marzo, se celebró el día mundial del sueño, y es que, algo de tanta relevancia como el sueño merece tener un día propio.

 Se define el sueño como el “estado de reposo uniforme de un organismo”, el cual si es de carácter reparador evita la fatiga y permite a los individuos “recargar” su energía para continuar con la actividad.

 En este sentido, se sabe que que el sueño es necesario para el aumento de energía ATP (trifosfato de adenosina), la energía de las células. Así, científicos de la Escuela Médica de Harvard y el Sistema de Salud de Boston midieron los niveles de ATP en ratas y comprobaron que si éstas se mantenían despiertas se impedía el incremento energético citado.

 No obstante, además de importante y necesario para generar energía, el sueño es un proceso de suma relevancia que regula el funcionamiento de, entre otros:

 –       Los estados emocionales. Es habitual que si se duerme poco y mal se esté más irritable o irascible, mientras que si se está descansado uno se encuentre de mejor humor, por ejemplo.

          Además, en la mayoría de las alteraciones emocionales y trastornos de este tipo,      se encuentran incluidos síntomas relacionados con las alteraciones de sueño tales        como el insomnio.

 –       El aprendizaje. Recientes estudios señalan la importancia que tiene el respetar las horas de sueño para almacenar de un modo más óptimo aquello que se ha aprendido.

          Igualmente, se sabe que las regiones cerebrales implicadas en el almacenaje de la     memoria no funcionan adecuadamente durante la falta o privación de sueño, por     tanto, cuando se trata de estudiar no es recomendable sacrificar horas de descanso en beneficio de las horas de estudio ya que, en contra de la creencia        establecida, suele ser contraproducente. Más bien lo adecuado es lograr un      equilibrio entre el tiempo de estudio y el tiempo de sueño según los resultados de    un estudio llevado a cabo en la Universidad de California.

          Otro estudio llevado a cabo en este sentido concluyó que una noche sin dormir          podría reducir la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40%.

 En relación a la implicación del sueño en la capacidad de almacenaje y de aprendizaje, estos y otros datos de gran interés son los que arroja el siguiente artículo al respecto.

 http://www.20minutos.es/noticia/2071006/0/dormir-examenes/horas-sueno/estudios/

 

 

Pérdidas de memoria y estrés. Aida Mañero Ocarranza

 Si se echa la vista atrás todo sujeto podrá recordar algún momento concreto de su vida en el que, como se dice coloquialmente, éste “se haya quedado en blanco”. Tal hecho no es extraño ni paradójico que justamente ocurra cuando más se necesita esa información a la que en tal instante es imposible acceder. Se vienen así a la cabeza situaciones como por ejemplo un examen o cuando se ha de hablar en público, entre otras.

 Pero, ¿por qué ocurre esto si seguramente ese examen o esa charla o ponencia esté sumamente preparada, repasada y haya sido ensayada en numerosas ocasiones?

 La respuesta a esta pregunta es posible encontrarla en la aparición del glucocorticoide denominado corticosterona”, hormona segregada por la zona de la corteza suprarrenal.

 La corticosterona es segregada en aquellos momentos de estrés que el individuo experimenta, la cual es la responsable de las pérdidas repentinas de memoria debido a que en situaciones ansiógenas dicha hormona bloquea la información existente y almacenada hasta una hora después de desaparecer tales situaciones aproximadamente; transcurrido dicho periodo de tiempo y, cuando el sujeto se relaja, es posible que éste recupere la información.

 De este modo, en situaciones de estrés el organismo genera respuestas neuroquímicas que reducen la capacidad de aprendizaje y, por tanto, si se está muy estresado y consecuentemente con muchos glucocorticoides en sangre, o por el contrario poco, y con niveles muy bajos de estas hormonas, se aprenderá peor que con un nivel medio de estrés. Así pues, como en otras muchas cuestiones, en lo intermedio está la virtud y por esto es necesario disponer de niveles medios de glucocorticoides para un aprendizaje adecuado.