Afrontamiento del nido vacío

Psicología adultos: Afrontamiento del nido vacío

Uno de los momentos más difíciles y que puede resultar crítico tanto para el rol de los padres como para la situación de pareja, es cómo afrontar la ausencia de los hijos en el hogar cuando se encuentran en las etapas de juventud o adultez.

Muchos padres pasan por el conocido “síndrome del nido vacío”, descrito como un conjunto de emociones y sentimientos que producen cierto malestar y que dependiendo de cómo se vaya viviendo la ausencia en el hogar, de cómo haya sido la relación paterno-filial, de los estilos parentales o de la personalidad de los padres entre otros, presentarán mayor o menor magnitud e intensidad emocional ante este proceso.

Esta situación o proceso emocional se encuentra asociado a estados de tristeza, melancolía, soledad, vacío, ansiedad e irritabilidad. En el que muchos padres sienten que sus vidas ya no tienen tanto sentido, sintiendo que pierde cierto valor. Estas emociones son relativamente normales y frecuentes cuando se sufre este cambio vital.

Es importante darse tiempo, lo normal es que se vaya desvaneciendo, ya que con el trascurso del tiempo comienzan a estar más presente las emociones y pensamientos de tipo positivo, de aceptación, orgullo y de satisfacción hacia sus hijos, sobre su evolución y maduración personal.

Estos son algunos tips a tener en cuenta, que pueden ayudar a reflexionar y así poder afrontar de una mejor manera la independencia de los hijos:

  • Reajustar la nueva estructura familiar y resituar la nueva situación en la pareja: cuando los hijos se marchan del hogar, muchos padres comienzan a tener más tiempo para pasar en pareja, ya que durante la crianza de sus hijos se han centrado más en el rol de padres y han descuidado o han dejado en un segundo plano el rol de pareja. En muchos casos, es necesario resituarse estableciendo de nuevo los tiempos y las bases del momento actual en el que se encuentra la relación, para que se produzca un reencuentro entre los miembros. Es importante que se cree, retome o se mantenga actividades o hábitos que hagan sentir disfrute en la relación, que antes no eran posible o que por ciertas circunstancias no podría hacerse más habitualmente. Esto ayudará a ver desde otro prisma la relación y poder valorar aspectos positivos de esta nueva etapa.
  • Normalizar las emociones: es normal que en los primeros meses se presenten las emociones y los sentimientos explicados anteriormente, por ello es importante expresarlo con la pareja, amigos, hijos, familia…, verbalizando lo que se siente en ese momento. Esto ayudará a gestionarlo y afrontarlo.
  • Evitar la dramatización: muchos padres cuando ven que sus hijos se independizan, sienten que dejan de ser padres. Ésta entre otras, es una de las ideas irracionales más frecuentes, por ello se debe valorar y tener presente la nueva situación, evitando no fomentar este tipo de creencias erróneas.
  • Mantener contactos con los hijos: en relación con lo anterior, el rol de los padres continúa, aunque los hijos estén independizados. Es importante mantener el contacto necesario tanto por parte de los hijos como de los padres y llegar a un equilibrio donde se satisfagan las necesidades emocionales de cada uno de los miembros. Es esencial crear momentos de reencuentros donde poder disfrutar de tiempo familiar de calidad, que anteriormente podrían ser más habituales y que debido a este cambio ya no es tan posible. Esto facilitará el afrontamiento, la habituación y adaptación de la nueva situación.

Rocío Delgado

Psicóloga

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