¿Hay emociones buenas y malas?. Elisa Vaca López

Actualmente vivimos en una sociedad en la que parece que sólo las emociones que podemos considerar positivas, como por ejemplo la alegría, son válidas. Parece que debemos sentirnos bien en todo momento y si no es así, somos raros y no estamos de acuerdo con el eslogan de la sociedad que difunde que debemos ser felices y si tenemos un problema, debemos superarlo enseguida para volver a estar bien. No hay tiempo para el malestar. Esto que parece positivo en ocasiones, nos puede hacer bastante daño ya que no nos deja espacio para sentir tristeza en momentos en que debemos sentirla, o miedo.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que cada emoción, tiene una funcionalidad de carácter adaptativo en nuestra vida, de manera que negándolas nos estamos haciendo un flaco favor.

A menudo, nos encontramos con personas que no han sabido gestionar sus emociones y esto les ha traído ciertos inconvenientes suelen ser personas que niegan las emociones que les resultan negativas, e intentan ignorarlas para que pasen.

Por ejemplo, en los casos de duelo por la muerte de alguien querido, debemos pasar por un periodo de tristeza para la elaboración del mismo. En muchos casos el duelo se “enquista” es decir, que pasa un tiempo determinado en el que debería estar resuelto y no es así. ¿Por qué puede pasar esto? entre otras cosas, porque hemos querido salir adelante, sin procesar lo que nos ha pasado intentando estar bien lo antes posible ya que la tristeza es una emoción muy incómoda que por supuesto, nos estorba y tampoco gusta a la gente que tenemos alrededor.

Otra emoción que resulta especialmente difícil de gestionar es la culpa. Mucha gente acude a terapia porque no puede dejar de sentirse culpable por algún motivo. En estos casos, es adecuado buscar la ayuda de un profesional que, a través de diferentes técnicas nos ayudará a manejar esta emoción y así llegar a  perdonarnos por lo que hayamos podido hacer mal.

Como  ya hemos mencionado, todas las emociones tienen una funcionalidad adaptativa, es por ello que debemos tener nuestro tiempo para sentirlas y no tratar de negarlas, ya que, si no las gestionamos de manera adecuada pueden volver a surgir y nos pueden generar un gran malestar psicológico.

Es necesario aprender a gestionar las emociones para poder tener una estabilidad emocional y adaptación a las diferentes situaciones de la vida. En ocasiones es difícil gestionarlas ya que se nos juntan muchos acontecimientos, en estos casos es muy útil acudir a un profesional que nos guíe en el camino y nos de las estrategias para el manejo y aceptación de las mismas.

 La vida está llena de caminos en los que hay zanjas y rocas, las cuales nos hacen heridas al caer en ellas. Si estas no son cuidadas, se cerrarán en falso y tendrán consecuencias negativas en un futuro. 

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