Caracteríticas y beneficios de la actitud optimista

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El Diccionario de la Real Academia Española reconoce el optimismo como  “la predisposición a entender y a analizar la realidad desde su aspecto más positivo”.

 

 

 

Esta actitud y modo de pensar ha conducido a la realización de numerosos estudios e investigaciones, llegando incluso a constituirse por su interés como una rama propia de la psicología denominada Psicología Positiva. Entre los autores que más se han interesado por este fenómeno, sus características y beneficios, se encuentran entre otros Martin Seligman y Daniel Goleman, los cuales a lo largo de su trayectoria y experiencia han ido describiendo diferentes características y beneficios del mismo.

Entre dichas características se pueden citar algunas de ellas como son:

  • Persistencia hacia la consecución de un objetivo a pesar de los posibles obstáculos, esto es, no muestran lo que Goleman denomina “impotencia aprendida”, es decir, darse por vencido antes de llevar a cabo cualquier actuación por el pensamiento de que cualquiera de esas actuaciones no servirán para nada.
  • Consideración de que dichos obstáculos son manejables y superables, y no tanto debidos a cuestiones personales, esto es, poseen lo que Goleman llama “pautas explicativas” referidas a lo circunstancial y acaecido en ese momento no siempre a características definitorias de uno mismo.
  • Actuación guiada por la probabilidad de éxito, más que por el miedo al fracaso.
  • Ante un posible error, presentan una tendencia a pensar que se trata de un contratiempo pasajero, no algo permanente y/o duradero de forma interminable en el tiempo.
  • Percepción de los posibles problemas como retos superables.

Entre los beneficios, los más destacados que se han podido constatar son, entre otros:

  • Personas con actitud optimista se ha comprobado que muestran mejores resultados en los estudios, en el trabajo o en el deporte por ejemplo.
  • Experimentan una mejor salud, tanto física como mental.
  • Son más felices.
  • Tienen una mejor autoestima.
  • Viven más en el momento presente, sin lamentarse demasiado por lo que ocurrió ni intentando controlar el futuro.

No se trata de no asumir ninguna responsabilidad ni de negar malos momentos o situaciones como pueda parecer (en este sentido Seligman plantea “algunos se han formado una imagen que muestra al optimista como el fastidioso permanente, al que se jacta de todo, exagera sus éxitos y culpa a otros de sus fallos, sin asumir jamás responsabilidad de sus errores”), sino más bien de mantener un equilibrio óptimo y adecuado entre la posible influencia de agentes externos a uno mismo y la valoración de la propia responsabilidad, potenciando los propios recursos para dirigirse hacia la consecución de un posible éxito, sin derrumbarse ante los fracasos, sino aprendiendo de ellos y extrayendo aspectos positivos que puedan ayudar en situaciones futuras similares.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga

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