Cómo manejar la culpa

4 años juntos 052La culpa es una emoción incluida dentro de las denominadas emociones secundarias  cuyo origen se puede situar ya en la infancia de los sujetos, la cual es aprendida principalmente en el seno familiar.

Dicha emoción está íntimamente ligada al cumplimiento de las normas, de ahí que su funcionalidad sea la de generar un auto-castigo por el incumplimiento de las mismas en un momento dado, con el fin de que la probabilidad de que ese hecho vuelva a suceder disminuya y desaparezca.

El manejo de la culpa generada puede seguir dos direcciones bien diferentes, incluso opuestas a saber:

  • hacia una dirección adaptativa que conduzca hacia la reparación del posible daño producido, junto con una asunción de responsabilidades y una adaptación al contexto social, o bien,
  • hacia una denominada culpa no adaptativa o insana, la cual se caracteriza principalmente por la propia imposición de un castigo muy costoso junto con una alta duración en el tiempo. Este tipo de culpa no adaptativa, debido al malestar que produce, puede incluso llevar a la evitación de determinadas situaciones lo cual es probable que genere sentimientos de incapacidad y de bajo autoconcepto.

Así pues, cuando aparece el sentimiento culpógeno no es adecuado ni adaptativo que éste sea evitado como se tiende a hacer con la mayoría de las emociones denominadas negativas, debido a su utilidad y a su funcionalidad, más bien es necesario su buen manejo. Para ello, algunas cuestiones de relevancia son:

  • Búsqueda de soluciones y alternativas que permitan la realización de conductas y comportamientos compensatorios y reparadores del daño producido hacia el/los otro/s.
  • Aceptación del error y de la equivocación de forma constructiva, de modo que se permita un aprendizaje de cara a situaciones futuras, y no destructiva que bloquee haciendo que uno se ancle en el pasado y en aquello que ocurrió.
  • Aceptación del propio perdón.
  • Distanciamiento de un lenguaje excesivamente castigador para con uno mismo que genere un malestar interno tal que no permita la actuación y favorezca la evitación.

Aida Mañero

Psicóloga

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *