Tratamientos de fertilidad y ayuda psicológica. Elisa Vaca López

Cada vez más parejas solicitan este tipo de tratamientos debido a las dificultades para concebir de forma natural. Estos tratamientos llevan un elevado coste para ambos miembros de la pareja y además se lleva de manera diferente. Pero no cabe duda que el mayor peso lo lleva la mujer, independientemente del miembro que tenga las dificultades de fertilidad.

La mujer lleva un coste importante en tres niveles:

Psicológico. Donde las emociones fluyen unas detrás de otras, se pasan desde periodos de miedo, de elevada ansiedad a la tristeza más profunda, donde una se encierra en su cuarto y sólo puede llorar y llorar. Respecto a la pareja entran dudas, se discute e incluso puede llegar a haber un rechazo. En cuanto al ámbito social, se puede producir un alejamiento, donde el resto de las mujeres se van quedando embarazadas, una a una.

Físico. Los tratamientos incluyen pincharse grandes cantidades de hormonas, que a largo plazo no se sabe si pueden perjudicar en algo. De momento, te puedes sentir hinchada, con posibles dolores de cabeza, la tripa dolorida, donde los últimos pinchazos duelen más que los primeros. Te sientes rara, con síntomas extraños.

Económico. Aunque es el que menos importa de los tres generalmente, no deja de suponer sacrificar ciertos caprichos o a veces, algo más, dado el elevado coste tanto del tratamiento como de la farmacología.

Sólo una mujer que ha pasado por ellos, sabe lo duro que es realmente, y todo esto si al final se tiene un final feliz y se cumple su sueño, pase. Pero cuando fracaso tras fracaso, se ve cómo ese sueño se va alejando cada vez más, la desilusión y el abatimiento entonces ganan la batalla.

Si a una madre siempre se ha dicho que le debería de levantar un pedestal por haber dado a luz, a una pareja que ha pasado estos tratamientos y en especial a la mujer, yo pienso que aún más. Independientemente del resultado, para mi tienen tres o cinco veces más valor, coraje, ilusión y disposición.

En estos casos el disponer de ayuda psicológica me parece algo imprescindible, porque pasarlo mal se va a pasar, eso por desgracia los psicólogos no podemos evitarlo, pero podemos ayudar a que las recaídas sean en el menor tiempo posible, a vencer ese miedo y a que la ansiedad no se apodere de tu vida y te lleve a perder el control de la misma. Por último, ayudamos a que el final sea un proceso de maduración y a que en caso de que sea negativo, poder cerrar ese asunto pendiente y volver a disfrutar de la vida, con aún si cabe, una mayor calidad de la misma.

Los psicólogos disponemos de una serie de estrategias imprescindibles en estos momentos que os podemos enseñar para ayudar en la estabilidad y bienestar emocional.

No estáis solos, podemos acompañaros durante el proceso para servir de bastón cuando las fuerzas flaqueen, pues el camino está lleno de piedras y a veces resulta demasiado largo.

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