NUESTRA FORMA DE VESTIR Y NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO. Elisa Vaca López.

Existe una importante relación entre cómo nos sentimos y cómo vestimos. De este modo, si estamos decaídos, por la mañana cuesta encontrar ropa qué ponerte, parece cómo si tu vestuario se redujese a tres o cuatro prendas cómodas, de tonalidades grises, marrones o negras. Al final acabas poniéndote lo mismo. Con nuestras emociones sucede lo mismo, el abanico de matices, queda reducido.

Verte en el espejo, de forma inconsciente, nos refleja nuestro estado de ánimo, de este modo entramos en un círculo donde la ropa que llevamos nos perpetua en el bajo estado de ánimo, y viceversa. Esto es aún más evidente los días oscuros de invierno, donde los colores alegres quedaron para el verano o la primavera.

Te propongo un experimento, esta noche prepara una prenda rosa, naranja o amarilla flúor, y mañana póntelo. Prueba cómo te hace sentir. Mírate en el espejo. ¿Sonríes? ¿Te sientes mejor?

Este pequeño gesto es un paso para ayudarte a:

-Subir la autoestima.

-Mejorar el estado de ánimo.

-Mejorar la predisposición a establecer o desarrollar vínculos.

-Ser más proactivo.

-Ayudar a que tu entorno se sienta mejor.

Cambia tu ropa para cambiar tu estado de ánimo, lo importante es empezar por algo.

Pruébalo.

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