¿QUÉ ES LA RESILIENCIA? CÓMO FAVORECERLA. Aida Mañero Ocarranza

Un aspecto ampliamente estudiado en los últimos tiempos, el cual ha suscitado gran interés por sus implicaciones a nivel psicológico, es el denominado como “resiliencia”.

El concepto “resiliencia” hace referencia a la capacidad que poseen los sujetos para afrontar situaciones adversas y complicadas, saliendo más fortalecido de ellas y con más recursos y herramientas personales. Se trata de un concepto tomado de la Física que se define como la capacidad que tienen los materiales para volver a su forma original después de haberse visto sometido a una presión que los deforme. Por tanto, la resiliencia se forja y se construye mediante la adversidad, a través del enfrentamiento a situaciones difíciles y complejas, las cuales permiten que los individuos se desarrollen emocional y personalmente.

Este término de resiliencia, generalmente ha sido aplicado a sujetos, esto es, habitualmente la resiliencia se ha considerado como una capacidad individual que cada persona desarrolla en función de las situaciones a las que se enfrente y, por tanto, la mayoría de las investigaciones han ido en esta dirección. Sin embargo, se sabe que los sucesos traumáticos y su exposición a ellos, no sólo afectan a la persona que los vivencia directamente sino que también afectan al conjunto de miembros que conforman su contexto relacional más cercano, ya sea familia, amigos… Así pues, es posible hablar también de “resiliencia familiar”, entendida como la capacidad de una familia para enfrentarse a crisis diversas y salir reforzada de ellas, obteniendo además más recursos de los que disponía antes de la crisis en cuestión.

Haciendo referencia en primer lugar a la resiliencia individual, los factores denominados como de protección en relación a este aspecto, son entre otros:

Habilidades sociales: un individuo simpático, sociable y con amplias habilidades en este sentido, obtendrá más recursos que favorezcan la resiliencia que un sujeto poco sociable, retraído y sin relaciones. Es importante el establecer relaciones con otros que faciliten y aumenten la probabilidad de obtener recursos.

Sentido del humor: este aspecto es fundamental; enfrentarse y afrontar situaciones complicadas desde un punto de vista positivo y reírse de la adversidad, favorece el poder superarla con mayor probabilidad.

Confianza en uno mismo: para muchos autores este es el factor de protección por excelencia. Se trata de la confianza que cada persona tiene en sí misma para superar una situación complicada.

Distanciamiento: hace referencia a la capacidad para tomar distancia de los problemas para poder así analizarlos y afrontarlos, en lugar de verse completamente invadido por ellos sin margen de actuación.

Capacidad de superación y ponerse a prueba en situaciones cada vez más difíciles.

En cuanto a la resiliencia familiar, los factores considerados como de protección, son los siguientes:

Comunicación clara y concreta entre los miembros de la familia, lo cual permite una expresión adecuada de sentimientos y emociones.

Cohesión adecuada de los miembros de la familia para enfrentarse y afrontar todos juntos la situación adversa.

Organización familiar flexible que permita cambios en la estructura para la adaptación a la nueva situación.

Red de apoyo extensa (familia extensa, amigos, instituciones y servicios…)

La resiliencia te ayuda a afrontar las situaciones a las que te tienes que enfrentar en el día a día, los factores protectores son la base de su desarrollo, es importante trabajar estos para que el día a día te sea más llevadero. 

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