LA PÉRDIDA DE VALORES. Elisa Vaca

A diario observamos una pérdida de valores en la sociedad y en nuestro entorno, en la actualidad prima el beneficio propio sin importar nadie ni nada.

Cada uno mira su propio interés, lo que se lleva a una pobre visión de futuro. Grandes visionarios miran por un beneficio común, porque cuando uno mira a sí mismo no puede llegar lejos y todos los que habitan con él tampoco. Lo asemejo a ir en un barco cada uno con un remo, si cada uno quiere ir en una dirección diferente, nadie llegará a buen puerto y es probable que den vueltas y vueltas.

El hacer bien las cosas por la propia satisfacción de sentirte bien contigo mismo ya no existe, tampoco existe la culpa o remordimiento, porque la falta de valores lleva a no sufrir por algo que no se conoce.

Pero la vida sigue su curso, y esta no puede cambiarse, es ley de vida; la gente que lleva más años trabajando o viviendo disponen de unos aprendizajes o experiencia que los más jóvenes no poseen, a lo que se le suma la tendencia actual al establecimiento de vínculos superficiales, que se sustentan en la nada.  De este modo estas personas se encuentran perdidas, no entienden por qué no les va bien en los trabajos o por qué llevan vidas tan vacías. Se perciben con derechos que jamás les llegan.

En un momento de su vida se estancan o van hacia atrás, y eso les genera un gran sufrimiento. Quizá actuar con valores puede llevar una pérdida para sí mismo a corto plazo, pero a largo plazo es seguro una gran ganancia. Por el contrario, la actuación en beneficio propio conlleva una pequeña ganancia momentánea que se traduce en una gran pérdida futura.

Los padres deben seguir educando en valores aunque a veces, parezca que estos vayan en contra de la sociedad, porque dejan en sus hijos una gran riqueza interna y una fuente de satisfacción que llenará su vida para siempre. Es una de las mejores herencias que se les puede dejar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *